Comparto con orgullo las evidencias reales de mi labor como recicladora de oficio, un trabajo que llevo en la sangre y en el corazón.
Tengo más de 57 años de experiencia en este hermoso oficio, soy recicladora de cuarta generación: hija y nieta de padres y abuelos recicladores que dedicaron su vida a esta labor.
Durante décadas hemos trabajado con esfuerzo, sacrificio y dignidad, siempre con la frente en alto, sin quitarle nada a nadie.
Me siento profundamente orgullosa de mi profesión y hoy lo comparto con amor por el reciclaje, porque sin recicladores, el reciclaje es basura.